El proceso de sanar se traduce en la conquista del miedo

La esencia de sanar es vencer el miedo. El proceso de sanar se traduce en la conquista del miedo. El resultado final de la sanación es la ausencia del miedo. Esto separa al concepto tradicional de la salud, lo que llamamos aquí “curar” y que se refiere a lo que sucede cuando los pacientes acuden a su médico y se retiran consiguiendo un resultado determinado.

Alguna gente intenta colocar a este tipo de “curación” dentro del terreno de la Espiritualidad, logrando una “cura” pero llamándole erróneamente “curación espiritual”. Solo porque la curación tenga lugar en un estado donde los sujetos se hayan declarado como espirituales no significa que se haya dado una sanación, especialmente cuando la técnica y el resultado final son lo mismo, si bien se practica en una atmósfera “diferente”.

Nada de lo que haya dicho ahora conlleva la intención de despreciar la curación. La curación no es adecuada ni inadecuada con relación a la sanación: es solamente un reflejo de nuestro estado de conciencia y de nuestro nivel de expectativa por cuanto toca a la enfermedad. Lo que deseamos es igual a lo que aceptamos y es a fin de cuentas lo que conseguimos.



Mas, ¿Que es la enfermedad? ¿Que son tantos males y padecimientos crónicos? Sobre esto, se han escrito libros enteros. Mas recursos se invierten en contestar y tratar de administrar las implicaciones de tales preguntas, que quizá de ningún otro aspecto de nuestras vidas. Algunas de las fundaciones e instituciones más influyentes nacen en base a esos cuestionamientos, mismos que todas las personas debemos confrontar tarde o temprano en nuestras vidas.

Te diré que “enfermedad” es solo un nombre para sustituir a otro: “miedo”. Quiero decirte que enfermedad no es más que otra careta que le hemos puesto al miedo. Digo, pues, que la enfermedad no es sino un manto más con el que hemos intentado de disfrazar y disimular al miedo. Nuestro de expectativa es tal, que solo estamos dispuesto a vernos la con el sinónimo del miedo al que llamamos enfermedad; solo somos capaces de confrontar la máscara que henos puesto sobre el miedo, rozar la capa con la que intentamos vestir-para ocultar-, al miedo. Y bien, es todo esto lo que resulta en” curación”. Al grado de que siendo a este nivel al que estamos dispuestos a trabajar, la “curación” es todo lo que conseguimos.



¿Sera posible que fallemos en darnos cuenta de que el miedo es el actor principal aquí? ¿Es posible que no podamos ver que el miedo es el único actor aquí? ¿Ya entendimos esto? ¿Como podemos esperar “mas” si nos conformamos con “ver” menos? Vaya, ¿Como podemos esperar más si no tenemos concepto de “mas”?

Todos sabemos que podemos irnos “curando” de una enfermedad tras otra, y de hecho no ser inmunes al miedo. Todo sabemos que incluso las herramientas empleadas en la curación-y la gente que las maneja-, todo ello se fundamenta en el miedo, o cada componente es un elemento del miedo. Aquí la cuestión seria entonces: Debiéramos vernos la con el miedo. Nuestra expectativa debiera ser: Resolver el miedo.

O sea, si quieres manejar tu miedo, olvida te de valor o de heroísmo. No cuentes ni con la virtud ni con el martirio, menos con el sacrificio, pues todos juntos son un ejército de futilidad, aunque pareciera que, al utilizarlos, nos hacemos la ilusión de que nuestra tarea no es vana. Pero de someternos con este enfoque, ni esperanza de vencer el miedo.

Por ahí se dice que el amor conquista al miedo. Bueno, pues como necesitamos ser muy veraces y tener la mente muy despejada para esto, digamos entonces que sí, que el amor vence a todas las cosas, pero de monos cuenta de que este “amor” no es ni la más remota sombra de todo lo que nos han enseñado, ni de todo aquello a lo que hemos estado expuestos, practicado o experimentado, así que mejor dejemos lo por la paz, por el momento. Seamos claro: no “conocemos” aun el amor que “está más allá de todo entendimiento”. No todavía, no por el momento, al menos.

El mejor consejo que un sabio nos dio una vez es el siguiente:

¡No Temas!

Y esto es más que un consejo, obviamente: es una voz de mando, una orden. El sabio declaro entonces que, si él había conquistado el miedo, por tanto, nosotros podríamos.

Fue este mismo sabio quien explico cómo había conquistado el miedo. Entro en conciencia de que:

“Yo Soy Dios”.

Y siguió enfatizando este “¡No Temas!”, porque el ya sabia y nos dijo que lo que él es, somos nosotros:

“Tú eres Dios”, nos expresó a todos.

El miedo se conquista cuando te das cuenta de que realmente, eres Dios, no importa lo demás, porque Dios hace que suceda. Como Dios que es, todo lo que hay y es, es Dios. El miedo no tiene lugar.



De esto se trata el sanar: de el hecho de que tú eres Dios. Este es el fin del miedo, de la enfermedad, de todo mal, dolencia y padecimiento.

Por lo que toca al amor, esto es justamente lo que sucede cuando te das cuenta de que eres Dios, y en ese mismo tenor, todo es Dios-Uno-. Este si es el amor que “rebasa toda comprensión”.

Se sanado: no temas, porque Dios, es en ti.

(EXTRACTO DE LA REVISTA PRESENCIA)